Crispetas
Hay una magia especial en las crispetas...ese diminuto grano de maíz, amarillo y duro, que al contacto con el fuego se transforma en una flor blanca, crocante y casi etérea que no podemos parar de comer. Preparar y comer crispetas no es un acto trivial, es un rito sensorial único: las explosiones de alegría en la olla y el aroma tostado que inunda la cocina nos llenan de expectativa; el crujir en la boca nos habla de su frescura y es música para nuestros oídos.